Mirada de ternura, querida Mari. Esa que nunca se olvida al igual que una sedosa voz que escucha y comprende, y ese adagio que se escucha en soledad y silencio junto a una humeante taza de café que despierta los sentidos, gracias por ser y estar, te extraño mucho. Un abrazo y una buena semana. Ambar
Querida Gatita Coquetuela, tus palabras son un bálsamo con olor a sándalo que deberíamos aplicar a cada instante de nuestras vidas. Una mirada. Una caricia suave con el dorso de la mano en la mejilla. Un soplo de ternura. Y siempre, siempre, esa mirada que se pierde en la profundidad de los ojos de todos los que tenemos la suerte de ver y apreciar.
La ternura de una mirada, derrite mi corazón, ante ella no hay voluntad y soy incapaz de decir no.
ResponderEliminarBello verso como todo a lo que nos tienes acostumbrados.
Un fuerte abrazo tocaya!
Mirada de ternura, querida Mari.
ResponderEliminarEsa que nunca se olvida al igual que una sedosa voz que escucha y comprende, y ese adagio que se escucha en soledad y silencio junto a una humeante taza de café que despierta los sentidos, gracias por ser y estar, te extraño mucho.
Un abrazo y una buena semana.
Ambar
Querida Gatita Coquetuela, tus palabras son un bálsamo con olor a sándalo que deberíamos aplicar a cada instante de nuestras vidas. Una mirada. Una caricia suave con el dorso de la mano en la mejilla. Un soplo de ternura. Y siempre, siempre, esa mirada que se pierde en la profundidad de los ojos de todos los que tenemos la suerte de ver y apreciar.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, querida María Del Carmen.
Preciosa palabras que desde ya me calientan el alma al recordarlas.
ResponderEliminarUn beso y feliz noche M. del Carmen.
Nada más grande y mejor que un abrazo!!!
ResponderEliminarDejo-te mi abrazo;
Leandro Ruiz